Hay comienzos tan sutiles que no podemos percibirlos. Están ahí, se están ejecutando y no los notamos; quizá por lo exageradamente delicados de sus pasos al llegar, quizá por la poca atención que prestamos a los detalles determinantes, quizá por una razón que ni se asoma a mi cabeza en este momento, pero lo cierto es que todo lo que nos sucede, todo lo que nos rodea y todo aquello que creemos haber provocado en un momento determinado, tiene un instante particular que le sirvió de nacimiento…su génesis.
Algunos estrategas famosos, coinciden en que la mejor estrategia de penetración es iniciar de una forma que el oponente no esté esperando. Esto, apoyados en la premisa de que el sentimiento de sorpresa y desconcierto tiende a tomar un tiempo en ser superado, lo que ofrece al creativo la ventaja que puede estar necesitando en un momento determinado para dar su siguiente paso. Esta idea me permite reconocer la importancia que tiene realmente el génesis, al que tanto solemos ignorar o prestar poca atención.
Un libro tan importante como la Biblia, encontró en el Génesis, su libro ideal para dar inicio a todo un compendio de poesía, consejos, leyes, historia, revelaciones y anécdotas, y aún a pesar de las innumerables veces en que se han hecho revisiones al mismo, sigue siendo Génesis quien represente el inicio de todo lo que hoy día conocemos como existente.
Germinaste con la vida en el pasado de todo lo que hoy conocemos y en lo que un día fue y ya no es más
Estas presente sin ser percibido, silente, consciente de que estas ahí aunque nadie te siente
No necesitas permiso, aprobación o reconocimiento, solo estar, para eso eres y por eso todo llega a ser
Estas y estarás presente mientras lo que se conozca exista y otras tantas cosas deban algún día existir
Sin reclamar a los finales que desvíen la atención de ti, como generalmente ocurre
Insistiendo en que siempre un buen comienzo puede compensar un final no deseado
Seduciendo como misterioso enigma que cautiva
DMM