Hay mucho ruido aquí, pero es un ruido que calma. El ruido que emite la felicidad y el desparpajo de risas infantiles que se encuentran. Están en medio de uno de esos mundos de colores que tienen toboganes y decoran escaleras; esos que ahora son atravesados por cintas amarillas, pero ni así los aleja y siguen siendo una promesa de que la risa se pega. Hay mucho ruido aquí, mas no molesta... me siento a distancia y escucho atenta.